La oposición se aprueba en verano

La oposición se aprueba en verano
EI verano es para muchos símbolo de ocio y descanso. Vacaciones, buen tiempo y planes. Lujos que no todos tienen la suerte de disfrutar. En temporadas como esta, los opositores tienen que continuar su rutina mientras combaten las tentaciones con una fuerza de voluntad de hierro.
Es el caso de Alba Mosquera, quien compagina su trabajo a media jornada con la crianza de un bebé de 17 meses y la preparación de dos oposiciones: C1 y C2 de la Xunta (administrativos y auxiliares). El 20 de septiembre tiene los exámenes, y su verano está siendo un esprint final hacia la meta.
Comenzó su preparación en el 2024, pero, en febrero del año pasado, con el nacimiento de su hijo, tuvo que dejar la oposición.
La retomó tras cinco meses de baja y con una responsabilidad más en su vida: «Es una etapa nueva, te tienes que adaptar a todo, y, para mí, fue un gran cambio. Era más complicado organizarme». Año y medio después, está a un verano de llegar al final del camino, aunque esta estación supone una dinámica de contrastes.
Por un lado, las vacaciones para ella implican más tiempo disponible para dedicarle al estudio:
«Estaba deseando que llegasen para poder estar más tiempo solo estudiando y adelantar». Pero este período también exige renunciar a ciertas cosas para mantener su rutina. «Mi mayor sacrificio es perderme cosas; ahora que hace mejor tiempo, mi hijo y mi pareja se van al parque, a la playa, y me da pena no poder ir con ellos», explica.